10 novelas de 2025 que vale la pena leer… ¡y regalar!
No somos tan infalibles para decir cuáles son los mejores libros del año, como se suele hacer por ahí con tanto desparpajo. No sabemos si son las mejores, pero las hemos leído y son novelas que creemos que tienen ese ingrediente secreto de la literatura.

Texto: Redacción
1- El vado de los zorros/El gual de la guilla
Anna Starobinets (Impedimenta/MaiMés)
Cronin, el más talentoso de los alumnos de Aristov, un poderoso mentalista capaz de doblegar voluntades con su fuerza psíquica, ha vivido experiencias espeluznantes en la guerra. Tiene lagunas en la cabeza porque le han borrado recuerdos, pero no olvida a su esposa. Para ir en su busca huirá de una mina-prisión, recorrerá parte de Rusia en compañía de otro ladrón fugado, llegará hasta la frontera de Oriente, entrará en contacto con seres que guardan conocimientos sagrados… Se insiste en decir que Anna Starobinets escribe novelas fantásticas pero su prosa tiene el temblor de lo profundamente verdadero
2- El crepúsculo/Crepuscle
Philippe Claudel (Salamandra/Angle Editorial)
El cura de un remoto pueblo de un imperio centroeuropeo es asesinado brutalmente. El policía, el capitán Nurio, se alegra de tener por fin un asunto importante en ese villorrio atenazado por el frío y la apatía donde la mayoría católica convive con armonía y cautela junto a la minoría musulmana. Algo oscuro flota en el aire: ¿lo importante es encontrar al verdadero culpable o un culpable que convenga a esa mayoría que ve con desconfianza el florecimiento en su territorio de los musulmanes? Una brillante fábula perturbadora.
3-El monte de las furias
Fernanda Trías (Alfaguara)
Su novela esconde la mayor parte de la trama: nunca sabemos por qué aparecen cadáveres frente a la cabaña de esa cuidadora del lindero que ni ella misma sabe qué ha de cuidar. En su aislamiento, la protagonista va acercándose cada vez a ese bosque inquietante que la rodea, porque cada vez forma más parte de esa naturaleza salvaje que no juzga nada, que simplemente permanece alerta. En sus novelas hay claustrofobia y angustia interior pero también belleza. Y un punto de extrañeza que hace flotar sobre sus páginas esa neblina de lo misterioso y lo incomprensible.
4- Los seductores
James Ellroy (Random House)
No se engañe con el título, James Ellroy no se ha pasado a la novela romántica. Sigue siendo ese tipo que ladra dentro y fuera de las novelas. Pero en Los seductores, bajo varias toneladas de sordidez, cinismo y falso glamour, destapa también cierta ternura. Tratándose de Ellroy, es un logro. La trama arranca con la muerte de Marilyn Monroe. Freddy Otash es un tipo que se ha ganado, por su visión cínica de la humanidad en general y Los Ángeles, en particular, su lugar en el mundo de Ellroy. Mientras investiga la muerte de Monroe se pregunta por qué ella era tan importante para legiones de fanáticos.
5- Lo que no se ve
Cristina Fernández Cubas (Tusquets)
Es una de las grandes autoras contemporáneas de la literatura española. Tras diez años de ausencia de las librerías, regresó en septiembre con una reunión de seis cuentos que se abren en muchas direcciones pero que tienen todos la mirada de bruja sanadora de su autora. No hay desgarros de ultratumba, ni siquiera en algunos hay nada sobrenatural, pero en todos ellos flota el elemento de la extrañeza con esa mirada suya capaz de abrir la cáscara de la realidad y mostrarnos una cotidianidad donde las sombras que proyectamos tienen más importancia de lo que creemos.
6- Orbital
Samantha Harvey (Anagrama/Ed. 62)
Llegó a nuestras librerías en enero el Premio Booker 2024. Un texto de una levedad como si hubiera sido escrito en esa falta de gravedad de la estación espacial internacional donde andan y flotan sus protagonistas. Son astronautas que no están en una aventura espacial límite ni han de salvar la raza humana: con toda calma observan el desgaste muscular de los ratones en ausencia de gravedad o cuidan pequeños cultivos de proteínas. Y dan vueltas de manera infinita al planeta Tierra que sobrevuelan en un silencio que tiene algo de sagrado. Es un libro que parece que susurra, minimalista, que nos sume en una somnolencia poética mientras muestra la belleza de un mundo que no deberíamos destruir.
7- Animales difíciles
Rosa Montero (Seix Barral)
Animales difíciles cierra la serie de novelas de la detective tecnohumana Bruna Husky. En la última novela estuvo a punto de morir. De hecho, ha muerto en parte: ha perdido su cuerpo poderoso de tecnohumana de casi dos metros de altura y ha pasado a tener el cuerpo esmirriado de una replicante administrativa de 1,60. Tendrá que enfrentarse con algo que está a punto de destruir el mundo como lo conocemos, pero también luchar para reencontrar consigo misma. En medio de aventuras y dilemas morales, un eco de fondo que nos golpea: en un tiempo de crecimiento exponencial de la tecnología ¿cómo seguir siendo humanos?
8- Milagro en el valle de las Víboras
Ante Tomic (Báltica Editorial)
La costa de Croacia ha sido devorada por el termitero del turismo, pero hay un país interior al que los visitantes que buscan encontrar las mismas comodidades que en su casa no asoman el hocico. Esa Croacia interior, mostrada con un humor caustico, es el territorio de Jozo Víbora y sus cuatro hijos. No son un dechado de virtudes, más bien son rudos, poco amantes del jabón y violentos. Allí a los forasteros primero se les dispara y después se les pregunta. En este divertido, pero profundo, western balcánico vemos cómo la gente es tan áspera como el territorio que los moldea.
9- El viaje de mi padre
Julio Llamazares (Alfaguara)
En otro siglo, nuestro escritor más andarín vuelve a hacer el mismo viaje a pie que hizo su padre con 18 años durante la guerra civil desde su aldea de León hasta el Levante para participar en la batalla del Ebro. Es un viaje como todos los de Llamazares, sin prisa, deteniéndose a escuchar tanto a la gente como al paisaje. El leit motive del libro sigue siendo la primera frase de su libro El río del olvido, escrito 40 años atrás: el paisaje es memoria. Con ese toque suyo poético sin brilli brilli y esa verdad de los silencios, nos lleva a un viaje que es físico pero también interior.
10- Los diablos
Joe Abercrombie (Runas)
Abercrombie, visitó en julio el festival Celsius de Avilés y lo hizo arder de lectores entusiastas. En su nueva novela el hermano Díaz cree que lo recompensarán con una cómoda posición en la Iglesia, pero sus nuevos feligreses son una tropa de asesinos contumaces, peligrosos practicantes de ciencias ocultas y monstruos de infarto. Hay un cambio de tono respecto a otras de sus obras anteriores, pero con la misma fuerza. Él mismo explicó que “Quería probar algo diferente, ambientado en una Europa distorsionada, que fuera más loco, más gamberro, y que diera gusto leerlo y escribirlo”. Lo consiguió.









