El escritor gallego construye en “Un señor elegante” la historia de los Baltar, una familia de médicos que llegaron a fundar un hospital y fueron mecenas de personajes de la cultura, el arte y la política como Rosalía de Castro, Manuel Murguía o las familias Castelao y Dieste.

 

Texto: Javier PINTOR  Foto: P.COSANO/Anaya

 

Sin duda, Suso de Toro es una de las figuras clave de la literatura gallega y castellana de las últimas décadas, y novelas como Polaroid, Land Rover, Tic-tac, No vuelvas, Calzados Lola o Trece campanadas (Premio Nacional de Narrativa en 2003) son clásicos que se han reeditado continuamente y que han cautivado a distintas generaciones.

Este escritor gallego, nacido en Compostela, ha dedicado una parte importante de su tiempo a la literatura, bien como creador o docente, y a la política. Estas dos grandes pasiones se mantuvieron bastante tiempo separadas la una de la otra y, a pesar de su rotunda militancia política, sus obras de ficción estaban alejadas del compromiso político. Suso de Toro ha revelado en alguna ocasión que de adolescente participó en movimientos políticos clandestinos que le hicieron abandonar la literatura, pero que luego se recuperó como escritor y dejó la política en un segundo plano, aunque continuase comprometido ideológicamente. En su nuevo libro, Un señor elegante (Xerais/Alianza), no existen estos compartimentos estancos porque lo que el autor persigue es recuperar la memoria silenciada a través de la literatura.

El paso de los años, determinados conflictos personales con figuras destacadas de la política y su participación en algunos movimientos sociales llevaron a nuestro autor a volcar en sus obras de ficción muchas de estas reivindicaciones sociales. En el año 2010 Suso de Toro anunció que dejaba la literatura debido a que creía haber volcado en sus textos todo lo que tenía. Decide regresar a su puesto de profesor de instituto para dedicarse nuevamente a la docencia.

Su regreso a la literatura unos años más tarde coincide con un cambio de rumbo en su narrativa, que pasa ahora a ocuparse de temas de índole más política. De esta forma, en el año 2014 publica un libro, Sonámbulos, que incluye un texto titulado Negocios de familia, que narra el encuentro de un antiguo militante antifranquista con un guardia civil que participó en la última ejecución de la dictadura y que ahora trata de averiguar quién era su padre. Este relato tiene bastantes puntos en común con una novela publicada con anterioridad, en 2006, Hombre sin nombre, en la que se retrataba la represión en Galicia durante los días del alzamiento y la posguerra a través de la mirada hacia el pasado de uno de los verdugos.

El ámbito doméstico, y más en concreto el de las relaciones familiares entre hermanos y entre padres e hijos, es uno de los temas más recurrentes en la obra narrativa de este autor. De hecho, la primera novela que publica después de estos años alejado del mundo de la literatura, Fuera de sí (2018), es una historia de crisis personal que habla de las relaciones filiales y los conflictos con la autoridad paterna. Una investigación en el ámbito familiar inspira también el nuevo libro de De Toro, Un señor elegante. El autor realiza un descomunal trabajo de investigación acerca de algunos miembros de la familia Baltar que ejercieron la medicina, llegaron a fundar un hospital y que fueron mecenas de personajes de la cultura, el arte y la política tan significativos como Rosalía de Castro, Manuel Murguía o las familias Castelao y Dieste.

Suso de Toro ya se había encontrado con la familia Baltar mientras tomaba notas para Hombre sin nombre. Según el autor esta era una historia que lo llamaba desde hacía tiempo y que no pudo dejar de lado a pesar de estar inmerso en otros proyectos literarios, que tuvo que abandonar momentáneamente. La idea de la literatura entendida como una tela de araña que atrapa al escritor y que conecta temática y formalmente unas historias con otras está presente en toda su obra.

En plena madurez y después de una larga carrera, Suso de Toro ha escrito una de sus obras más ambiciosas y probablemente más laboriosas. El autor, utilizando una base documental heterogénea, construye el relato de una familia que se remonta al siglo XIX y que se extiende por escenarios de Galicia, Buenos Aires o Berlín. Este trabajo de documentación forma parte de la misma estructura del libro, ya que el autor nos relata como lentamente se le va revelando una historia oculta tras los papeles y testimonios. Con todos estos materiales, De Toro traza un retrato cercano e íntimo de los protagonistas y consigue desvelar acontecimientos relevantes de sus vidas relacionados con momentos clave de nuestro pasado.

La historia de la familia Baltar hurga en nuestro pasado y rescata la memoria de un tiempo perdido. Esta narración evidencia una realidad que sí existió, nos impregna del espíritu de ese tiempo y retrata de forma magnífica una época que es necesario revisar para poder entender nuestra historia reciente. Es este un relato donde no hay ficción, pero sí construcción literaria que nos acerca a la esencia de la vida. Como en tantos otros libros de este autor la narración indaga en las claves que definen la identidad de unos personajes que simbolizan el espíritu colectivo de un pueblo que se enfrentó a la barbarie.

Ha sido una excelente noticia para la literatura recuperar a un autor como Suso de Toro, siempre combativo e inconformista, que arroja luz sobre nuestro pasado, que denuncia a través de sus textos y declaraciones las injusticias de este tiempo tan singular y que sigue planteando en sus obras nuevos desafíos estéticos y temáticos. Este libro, definido por su autor como un canto a la resistencia y a la vida ética, ilustra cómo la literatura contribuye a rellenar los huecos que hay en la vida.