El actor, que interpreta a Cicerón en el Teatro Romea de Barcelona, ha recibido el premio Giménez-Frontín 2021 al diálogo entre culturas.

 

Texto: Antonio ITURBE

 

La Asociación Colegial de Escritores de Catalunya (ACEC) instituyó el Premio José Luis Giménez-Frontín para mantener vivo el espíritu del fundador de la asociación, escritor, ensayista y persona clave en el mundo intelectual barcelonés del último tercio del siglo XX, que se caracterizó por buscar siempre el acercamiento entre culturas. A los diversos ganadores a lo largo de estos años -de Ana María Moix a Carme Riera, Joan de Sagarra o Carmen Balcells-, se suma este 2021 el actor y director artístico del Teatro Romea de Barcelona, Josep Maria Pou.
El acto de entrega del galardón se realizó el pasado viernes al final de la representación que actualmente protagoniza el propio Pou en el Teatro Romea: Viejo amigo Cicerón. Acompañó al presidente de la ACEC, David Castillo, la viuda de José Luis Giménez-Frontín, Pilar Brea, que se mostró muy emocionada de poder seguir manteniendo encendida la llama de concordia cultural que siempre animó su marido.
La obra y el personaje de Cicerón resultaron un marco de lo más apropiados para la entrega del premio. Con un montaje actual, fresco y muy inteligente, Pou realiza una actuación extraordinaria encarnando al legislador y ensayista romano, que pese a tener una larga amistad con Julio César y haber podido vivir muy bien bajo su sombra, cuando se erige en caudillo de Roma, antepone su deber moral de defender la democracia de la república. Cicerón, con sus humanas contradicciones, trata de defender los derechos de la ciudadanía frente al autoritarismo militar que derriba la legalidad de la república y eso le traerá no pocos sufrimientos y le acabará costando la vida. Una historia de hace dos mil años que aquí retumba de manera mucho más reciente. Que medie entre el premio de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña y Josep Maria Pou la figura de Cicerón es de lo más pertinente. En una de sus máximas que se recoge en la obra nos dice: ““Los libros son los únicos amigos que nunca te traicionan”.
Al final de la obra, se subió al escenario el presidente de la ACEC, David Castillo, para hacer entrega a Josep Maria Pou de la estatuilla de Antonio Beneyto como ganador del Premio Giménez-Frontín. Castillo señaló que se trataba de “un premio al diálogo entre culturas, tan amenazado ahora como en la época imperial romana”. Pou se mostró muy complacido con el premio “Pensar que los escritores, a los que tanto admiro, me premien, me parecía impensable. Los creadores de historias han sido los que han conformado mi formación. En mi casa había una habitación dedicada a biblioteca y desde entonces entendí que mi vida iría ligada a la de los escritores”.
Y así ha sido. Pou, tras finalizar sus estudios de interpretación en 1970, ingresó en la compañía del Teatro María Guerrero y debutó con Romance de lobos, de Valle-Inclán, como una profecía de lo importante que iba a ser la gran literatura en su carrera. Ha sido el capitán Achab de Moby Dick y el Quijote de Cervantes en una versión radiofónica escrita por el académico de la RAE, Francisco Rico. Nos ha acercado a obras de Galdós, Margarite Yourcenar, Chejov, Cervantes, Shakespeare, Becket… Una de las especialidades de Pou es la lectura en voz alta y en 2004 recibió el Premi Nacional de Teatre de la Generalitat de Catalunya por su papel en la obra Celobert, dirigida por Ferrán Madico, y por su lectura de Bartleby, l’escrivent de Herman Melville. Hace cuatro años fue Sócrates y estos días en el Romea es Cicerón.
Durante el acto de entrega, breve pero muy emotivo frente a un público absorto en sus palabras, Pou se dirigió a Castillo, poeta y novelista, al decir que “Los actores solo seguimos lo que vosotros escribís”. Explicó que “uno de los milagros maravillosos de leer es que cuando estás leyendo un libro tienes la sensación de que el autor escribió esas líneas precisamente para ti. Parece que salga una mano del libro y estreche la tuya. Ahora siento que todos los escritores de la asociación me están dando su mano y siento su calor”.
David Castillo citó al propio Cicerón para definir quién es Josep Maria Pou: “El maestro no enseña lo que sabe, enseña lo que es”. El público del teatro puesto en pie aplaudiendo, lo corroboró absolutamente.
Al salir del teatro, con su estatuilla de Antonio Beneyto bien agarrada, se formó un corrillo a su alrededor en el que habló de su relación en los escenarios con los textos literarios que tantas satisfacciones le ha dado; el placer que siente al leer libros en voz alta, que considera “un arte en sí mismo” y el entrañable recuerdo que tiene del escritor Javier Tomeo, del que representó tres obras y que le esperaba a la salida del teatro cada noche de representación. Dejó una última reflexión: “Ni una frase del texto de la obra de Cicerón podría no aplicarse a la realidad de hoy día” y apuntó que le parecía importante algo que dijo hace dos mil años y que sigue siendo ahora más válido que nunca: “el deber de la gente de letras es abrir debates y participar en la conversación pública”.