La editorial Plataforma celebra sus 1.000 libros con la publicación de una edición en formato álbum del libro Albert Camus, solitario y solidario escrito por su hija Catherine Camus. En un acto en Barcelona, el editor Jordi Nadal ha desvelado algunos momentos cruciales de su trayectoria.

 Texto y foto: Antonio ITURBE 

 

Antes de iniciarse el acto, un primo del editor me comentaba con ternura cómo Jordi Nadal con cinco años se ponía delante del taller mecánico de su padre con unos libros que había encontrado por casa para venderlos. Poner libros al alcance de la gente ha sido y sigue siendo la razón de ser del volcánico Jordi Nadal que, además de editor con más de 30 años de trayectoria, se ha convertido en un gurú de la lectura en sus artículos del diario la Vanguardia e incluso ha escrito su propio recetario lector en Libroterapia.

En un encuentro en la Biblioteca Jaume Fuster de Barcelona, el fundador y editor de Plataforma ha hecho un repaso a 15 años y 1.000 libros en tiempos turbulentos desde su arranque al filo de la crisis de 2008. El escritor, historiador del libro y periodista Sergio Vila-Sanjuán, ha conducido la conversación, encauzando de manera pertinente el arrollador ímpetu de un editor singular y exuberante, que él mismo ha confesado que le costaba “disimular la exageración”.  Un exagerado en su amor por los libros y su capacidad de trabajo, casi obsesiva, que le ha llevado a salir adelante con la editorial partiendo de su propio empeño.

En un vídeo grabado por él mismo con el móvil y con su propia voz en off, resollando al subir las escaleras, ha mostrado las oficinas de Plataforma, señalando que es el lugar donde está su equipo, del que ha destacado su talento, su capacidad de trabajo “y su paciencia”. Nos ha mostrado su despacho, con sofá para la conversación con los autores, libros, ordenador y un pequeño santuario de fotografías, recortes y recuerdos donde no falta la presencia de Albert Camus, uno de los autores fetiches de Nadal: “es un lugar para trabajar y pensar”.

Plataforma es una editorial con voluntad divulgativa, que tiene en los libros de testimonio, crecimiento personal, educación, salud y reflexión social su línea más fuerte. Nadal ha señalado que “hay gente con historias extraordinarias que se tienen que contar”.

Mano a mano con Sergio Vila-Sanjuán, ha hecho un repaso rápido a su peripecia profesional, desde la editorial Vicens Vives, al aprendizaje en la alemana Herder y su paso por grandes grupos en cargos de responsabilidad en Hachette, Círculo de Lectores (Bertelsmann), Random House, Edhasa o Planeta. Ha contado que fue despedido en tres ocasiones, pero cada vez que lo despedían de un grupo grande iba a trabajar a uno mayor.

Cuando en el año 2007 acababa de salir de Grupo Planeta, se planteó arrancar un proyecto propio y nació Plataforma con un capital de 300.000 euros. Un año después ya facturaban el doble de esa cifra, en un récord de eficacia poco habitual en el sector del libro. Pero es que Nadal vive en su propia velocidad. Como de pequeño no quiso seguir el oficio de mecánico del padre, trabajó en un supermercado: “me gusta vender”. La receta del éxito de Plataforma considera que es “trabajo, talento y suerte”. Y habría que añadir la pasión que Jordi Nadal pone en todo a raudales, la vehemencia con que defiende la importancia de los libros: “Estamos tan mal que los libros y la educación son más importantes que nunca. La lectura nos cura de estar solos”.

En el repaso de algunos de los autores importantes de estos 1.000 números no ha faltado el primer gran éxito de la editorial, Sonrisas de Bombay, encargado por Jordi Nadal a Jaume Sanllorente al saber de su aventura personal para salvar un orfanato que se iba a cerrar y sus 40 niños iban a ir a parar a los prostíbulos de la ciudad. “A veces, la virtud tiene compensación”, ha explicado al auditorio. Se ha detenido en Álex Rovira, al que ayudó a publicar su exitoso libro La buena suerte y ha publicado varios títulos en Plataforma. O en otro de los best-sellers de la editorial, el Dr. Mario Alonso Puig con Reinventarse, que ha superado la 25 edición. Ha tenido palabras de profunda admiración hacia el Dr. Miquel Vilardell (que entre otros, ha publicado en la editorial Ser médico: el arte y el oficio de curar), al que Nadal ha afirmado que es su maestro y mentor.

También ha tenido palabras de emoción y agradecimiento hacia la piloto de automovilismo María de Villota, autora de La vida es un regalo, trágicamente fallecida en un accidente con su coche de pruebas. También ha entrado con un saludo en vídeo desde Chile la extraordinaria religiosa Catherine Mayer, autora de un libro que corta la respiración por su peripecia humana: El secreto siempre es el amor. Jordi Nadal ha relatado su encuentro, de una casualidad asombrosa, en un avión camino de Sudamérica en el que él iba leyendo su libro publicado en alemán y recibió de ella su energía poderosísima. Se ha emocionado al rememorar la manera en que esta mujer ayuda con su generosidad inagotable y su sonrisa infinita a disminuidos psíquicos y chicos de familias desestructuradas.

Nadal cree que “quien confunda su biblioteca personal con su catálogo se arruina”. Y aunque se concede lujos como la publicación del libro de Albert Camus en una edición cuidadísima, ha afirmado con su rotundidad habitual que “creo en publicar libros para la gente”.  También ha reconocido que “renunció a hacer una editorial de maduración más lenta para la que no tenía dinero ni paciencia”. 1.000 libros en 15 años, con 14 premios Nobel en su catálogo, avalan que sus renuncias han sido un éxito. Una hora ha resultado apenas un aperitivo para el arsenal de puntos de vista, vivencias, afectos y desafectos de ese singular activista del mundo editorial que después de cerca de cuatro décadas entre galeradas y contratos afirma rotundo: “Doy las gracias cada día por ser editor”.